Hombre que hoy conduce uno de los programas más bochornosos de la televisión pública. En definitiva, un empleado estatal con ínfulas de filosofo y delirios de personaje mediático.
Un supuesto pensador que reivindica los crueles asesinatos de los movimientos guerrilleros, como la condena a muerte de Aramburu usando los mismos argumentos de quienes justifican a los delincuentes porque son pibes condenados a matar.
Este mismo personaje que causa gracia por su torpeza física e intelectual hoy juzga con dureza a Susana Giménez tratándola de ignorante. Al filósofo de pacotilla le ofrecemos que sus torpes pensamientos se conozcan masivamente para que todo se bañen en el pensamiento de quienes avalan algunas muertes que cambiaron, para mal, la historia de nuestra país.
Así habló este reducidor del pensamiento y felpudo del oficialismo en el portal Elargentino.com.
-¿La sociedad todavía no comprende el por qué de la emergencia de los Montoneros? Creo que no. De otro modo, no los odiaría tanto. Debería, al menos, haber una mirada más compasiva. Estos muchachos, que tenían veintitrés años, fueron condenados a tener que matar. Los condenó el sofocamiento total antidemocrático que excluía a la mayoría del pueblo y al líder de esa mayoría. Olvidemos por un momento todo lo que después sucedió y situémonos en mayo del 70. El crimen de Aramburu se produce bajo el gobierno de un cursillista, un católico franquista que le consagra el país a la Virgen. Estos pibes realmente no tenían salida, pero encuentran un gran culpable. Aramburu firma su sentencia de muerte cuando firma el decreto 4161 que excluye al justicialismo de la vida política del país.
¿Cómo recibió usted el asesinato de Aramburu? Pensé: Y bueno, esto alguna vez tenía que pasar, por algún lado tenía que explotar. El año anterior había sido el Cordobazo, metodología con la que concuerdo mucho más, con los obreros en la calle, con su dirigencia sindical, con Tosco, Atilio López, René Salamanca. Estoy totalmente contra el foco y la teoría guevarista del foquismo, me parece nefasto todo eso. De todos modos, cuando lo matan a Aramburu, digo: Y bueno, qué mala suerte. Pero esto tenía que ocurrir.
Si hablamos de pena de muerte hoy, hay que pensar en Susana Giménez.
Yo no pienso en Susana Giménez (risas). Bueno, por lo mediático ahora aparece esta mujer que dice atrocidades porque es una ignorante. La civilización está perdida, porque no ha logrado a lo largo de toda su historia valorar la vida y la pulsión de muerte es más potente que lo que Freud llama el eros. Me produce escozor cuando los periodistas le preguntan a la gente qué haría si le matan un hijo. Ah, yo saco una escopeta y salgo a matar gente. Si a vos te ponen en el lugar de un padre al que le mataron a su hijo es probable que pierdas la cabeza y salgas a matar. Hay que preguntar sin esa carga que impide razonar.
En cierta época el debate sobre la legitimidad de la violencia política lo planteó Sartre. Hoy, el debate sobre la pena de muerte es impulsado por Susana Giménez...
Me revela los tiempos. Son tiempos comunicacionales en los que la televisión se adueñó de la subjetividad de las personas. Hay un poder comunicacional que sujeta las conciencias.
Un verdadero eructo con barniz de pensamiento filosófico.
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